Familia es familia

Somos seres racionales, capaces de controlar nuestras emociones, decisiones y en general definir el curso de nuestras vidas.

Esa racionalidad está presente en la mayoría de los casos. 

Al principio, cuando somos pequeños, tomamos decisiones sencillas, a medida que avanza nuestra vida tomamos caminos, definimos posturas y a veces nos equivocamos. 

Pero aún cuando nos equivoquemos, es valiosísimo tener esa oportunidad de decidir. 

Pero además, también es importante tener la sabiduría suficiente para que logremos vivir con esa decisión. 

En ese sentido, es importante no permitir que la efervescencia de la emoción, invada la mente y tome el control.

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Hoy murió mi abuelo.

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Hace unos días esto era algo impensable para mi.

Pero así es la vida... Este es el ciclo natural.

Es difícil, incierto, inesperado.

Pero el punto y el mensaje que hoy brota de mis dedos y de mi corazón, es que hoy podemos sentir rabia, impotencia, dolor, un ardor en la garganta, un vacio en el alma... Pero esto no puede dominarnos.

Claro... Familia es familia... Cariño es cariño... 

Las lágrimas deben brotar hasta que se sequen.

Debemos sentir dolor, asfixia, angustia. 

FUERZA FAMILIA. Estamos juntos en esto. 

Pero a pesar de tanto dolor, también podemos decidir.

Decidir recordar.  Podemos decidir agradecer por los momentos vividos. 

Podemos ser fuertes y agradecerle a Dios por la misercordia de no extender el dolor. 

Esa es una decisión que se llena de amor nos permitirá avanzar.

Por eso, me atrevo a sugerir que nuestro consuelo en este día tan doloroso, es aferrarnos a las otras bondades y bendiciones que hemos recibido. 

Vivamos el dolor, pero también démosle la oportunidad a nuestro corazón de revivir. 

Porque es la una forma de mantener vivo en nuestros corazones la hermosa persona que fue. 

Abuelito, algún día nos volveremos a ver. 



Una realidad irreal

Esta semana reflexionaba sobre lo idealizada que está la felicidad.

Todas las marcas quieren ser las más felices, pensando que con sus sorprendentes productos hacen que la vida de todos sea más fácil y por añadidura feliz. En la televisión, radio, prensa, internet, constantemente nos bombardean con sonrisas, cuerpos perfectos, familias perfectas, parejas eternamente inseparables y en general "realidades" bastante irreales que proyectan un escenario de felicidad bonito pero ficticio y en muchos contextos inalcanzable.

Las personas también desde nuestros pequeños microcosmos, nos encargamos de alimentar esa extraña configuración de la felicidad. Desde las redes sociales, por ejemplo vemos como se acumula en nuestro timeline fotos, videos , estados en facebook de personas que presumen una felicidad exagerada (y no queriendo decir que sea mentira) me parece que alimentan una configuración extraña de lo que realmente significa ese estado. 


Feliz año nuevo

Ya sé, todavía estamos a 9 de diciembre y es muy temprano para lanzar los voladores (Ok, no los lanzo, pero me recuerda a mi familia hace algunos años) brindar, comerme las 12 uvas, darle las vueltas a la manzana con la maleta y celebrar todo tipo de rituales propios de Diciembre. Ya está, quiero que se acabe. Chao 2015.

Este año tuvo cambios positivos, momentos inesperados y situaciones muy particulares que me llenaron de duro aprendizaje: cambié de trabajo, terminé mi especialización (Yay! Estoy a la espera de mi cartón), mi hermana se fue de casa por estudios, inicie nuevamente la "vida fit" (... hummm, en esto aún sigo trabajando jeje) entre otros por menores que no vale la pena detallar.

Hoy me quiero saltar toda esa nostalgia navideña en el que recordamos lo buenos que fuimos, o lamentamos lo mal que nos portamos. Quiero saltarme ese momento incómodo de reflexión, y hacer como cuando le das "skip" a un programa que está instalando y que se demooooora en ejecutarse. Lo hecho hecho está y pa' lante es pa' allá.

Quiero que este año termine porque tengo ganas de vivir el 2016.

El 2016 es EL año. Ya con un poco más de madurez profesional, con energías renovadas y el firme propósito de desterrar las malas vibras, decisiones o cosas no tan chéveres del 2015, el próximo año quiero emprender retos personales que me asustan pero estoy segura que me harán más feliz.

Tengo anhelos muy grandes en el 2016.

Quiero que sea un año sorprendente, un año de cambios y sueños compartidos, un año emocionante en el que con cada latir de mi corazón, tenga la firme convicción de tomar buenas decisiones que aunque me den miedo o me cambien la vida por completo, me hagan una persona más feliz.

Como aquél recipiente

Cuando era más pequeña en mi casa había un recipiente de ángeles (imagínense una vasija de porcelana redonda rodeada por varios angelitos parecidos al niño dios - Ya sé, se oye como un tipo de adorno que sólo pondrías en navidad, pero exisitía...) donde guardábamos los cepillos del pelo. Peinillas, cepillos gruesos, pequeños. De todo tipo. Una vez estaba jugando con un balón de basquet (Estaba prohibido, pero que carajo, a mi me gustaba) también jugaba con el balón de voleibol. Al fin y al cabo uno sólo en la casa hacía muchas locuras... (...Eso sí, que no se les les vaya la imaginación muy lejos jejeje).

El punto es que en mi necedad y falta de oficio por una descoordinación motriz el balón con el que jugaba lo lancé muy lejos... ¿A qué no adivinan? partí el dichoso recipiente. La verdad es que no era ni muy bonito ni muy feo, era un recipiente común y corriente. Sentí el pánico. En mis ojos sólo se veía el miedo. Manos frías. Sudor helado. Yo creo que hasta se me apareció el diablo.

Ser el mejor

Por algún motivo en lo más profundo de mi "psiquis", tenía -...tengo, aún no puedo decir que se ha desvanecido...- la constante idea de esforzarme mucho, muchísimo por ser la mejor. La mejor en todo: en karate, en el colegio, en los deportes, en química, en matemáticas. Así me gustara o no el tema, en cualquiera de los aspectos lo más importante para mí era ser la mejor.

De hecho, gracias a esa determinación y disciplina con la que siempre emprendí cada nuevo proyecto o meta, obtuve logros personales y profesionales muy importantes en su momento para mi. Sin embargo reconozco que en muchas ocasiones, asumí posiciones un tanto  (MUY) desagradables que generaron una barrera entre varias personas por mi forma de pensar.

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